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OPINIÓN
10.04.2019

APOROFOBIA: La discriminación invisible de este siglo

Por Patricio Maraniello
El siguiente es un texto abreviado de una publicación del autor, gentilmente cedido a Pensar Jusbaires, en el que revela una nueva forma de discriminación: la “aporofobia” o el miedo a la pobreza.

En nuestra lengua castellana la palabra que obtuvo mayor reconocimiento en los últimos años, fue “aporofobia”. Luego de haber sido considerada un neologismo válido fue incluida, el 20 de diciembre de 2017, en el Diccionario de la Real Academia Española. Su marcha no se detuvo y fue elegida como la palabra del año por la Fundación del Español Fundéu BBVA.

El término “aporofobia” nace de la unión de dos palabras griegas: a-poros (άπορος) y fobos (φόβος); la primera significa sin recursos, indigente, pobre y la segunda, miedo. Es decir, es el miedo hacia la pobreza o hacia las personas pobres.

Como todo miedo humano produce una reacción de defensa pero ella se puede tornar irracional cuando el miedo es producto del imaginario colectivo, provoca repugnancia y hostilidad a toda persona por su sola condición económica y social, y llega a extremos como el daño psíquico o físico.

Justamente las personas pobres, sin recursos o desamparadas, son las que más necesitan de la ayuda y comprensión de la sociedad, y ésta no solo no la ayuda sino que la segrega, la daña y margina más de lo que se encuentra.

Ante ello podemos decir que son dos los errores que se atraviesan: por un lado el miedo irracional y por otro lado las consecuencias dañosas que deben soportar las personas pobres y/o desamparadas, que son las más vulnerables en la sociedad y requieren de toda nuestra atención y ayuda.

El concepto de aporofobia fue acuñado en el año 1990 en una serie de columnas periodísticas escritas por la catedrática Adela Cortina, profesora de la materia Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia (España).

Luego en el año 2017 dicha catedrática publicó el libro “Aporofobia, el rechazo al pobre: un desafío para la democracia” en la editorial Paidós, de Barcelona, donde se puede encontrar un desarrollo muy medular y minucioso de la aporofobia.

Al ser una palabra nueva en nuestro lenguaje, para su mejor comprensión y profundidad, debemos estudiarla en forma comparativa con otra palabra, para establecer de este modo características propias a través de similitudes y diferencias entre ambas, además de aprovechar el camino ya desarrollado por el término más antiguo.

La palabra que podemos tomar para ello es “Xenofobia”, es decir miedo, rechazo u odio al extranjero. Es una forma muy grave de discriminación, que se ha iniciado.

En  una conferencia del IV Congreso Internacional y en la VII Jornada de Administración y Justicia, celebrada el 22 de agosto de 2018 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, se habló acerca de un miedo hacia etnias diferentes, luego a la intolerancia, para pasar al odio y finalmente a graves lesiones físicas y en algunos casos a múltiples asesinatos.

No debemos olvidar que conductas comprensivas de la Xenofobia fueron gérmenes de muchas guerras y exterminio étnico (ej. antijudaísmo, el racismo contra las etnias americanas, el racismo colonial y neocolonial europeo en África, la repulsa a los gitanos, etc.).

A los efectos de combatir y prevenir este flagelo mundial se han elaborado varios Instrumentos internacionales y comunitarios para su protección, como por ejemplo el Convenio Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, y la Ley contra el Racismo y la Xenofobia de la Comunidad Europea, aprobado en septiembre de 2008. Y justamente aquí es donde encontramos las diferencias entre ambas palabras.

Aporofobia se encuentra en un estado embrionario que requiere de su urgente concientización y regulación protectoria, tanto en el ámbito nacional como internacional. En este siglo han ocurrido múltiples conflictos y guerras étnicas o religiosas, aunque socialmente no se ha discriminado ni se margina a personas inmigrantes o a miembros de otras etnias si dichas personas tienen elevados patrimonios, recursos económicos y/o relevancia social o mediática. Pero sí se las discrimina cuando las personas con misma situación social o religiosa carecen de recursos económicos, produciéndose así una discriminación por esta sola condición.

Esta problemática se vio agudizada por los flujos migratorios en Europa producto de guerras civiles en Asia y África que acercan el problema de la pobreza y obligan a replantearla para una verdadera cooperación internacional.

La aporofobia se transmite a partir de una construcción social que relaciona a las personas pobres con la delincuencia, situándolas en el imaginario social como posibles delincuentes antes que como potenciales víctimas de discriminación y  violencia.  

Es necesario crear políticas públicas orientadas a  la seguridad y convivencia de las personas de bajos recursos económicos y su inclusión social, debe rechazarse la transmisión de imagen de criminalización y pobreza a fin de que no se vea al pobre como un marginal o un delincuente potencial.

La creación de la palabra “Aporofobia” es un inicio para comprender la verdadera situación de las personas pobres y poder así iniciar el proceso de protección y soluciones reales para dicho flagelo.

Finalmente, es muy importante para todos comprender realmente el problema de la pobreza, concientizar la situación de personas de bajos recursos, realizar instrumentos para su protección e iniciar el proceso del cambio para evitar la exclusión social por su condición económica, ya que la Aporofobia es la nueva discriminación invisible que todos debemos evitar y proteger.

Para ello debemos modificar los paradigmas y nuestra propia conciencia hacia una visión más abarcativa y comprensiva de la situación de los carenciados, por pobreza o desamparo.

 

* Abogado, Profesor y Escritor

 

* Texto abreviado del Diario DPI Suplemento Derecho Público Comparado N° 09 - 02.10.2018. Autorizado por el autor, Dr. Patricio Maraniello, Presidente de la Asociación Argentina de Justicia Constitucional. (AAJC) 

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 2 SUBIRANA, Jordi (24 de marzo de 2014). «Albert Sales: "El control la marginalidad pasa por criminalizar a la persona en situación de pobreza"». eldiario.es. Consultado el 12 de abril de 2017. El Ministerio de Interior de España ha recopilado los datos de denuncias de delitos de odio por Aporofobia desde 2013, en un informe que publica anualmente sobre este tipo de delitos . Según el 3 informe publicado en 2015 en España se denunciaron 17 casos de Aporofobia. Según una investigación realizada en 2015 por el Observatorio de Delitos de Odio contra Personas sin Hogar, en España el 47 % 4 de las personas en esta situación han sufrido un delito de odio por Aporofobia y de estas personas el 81 % habría sufrido estos delitos en más de una ocasión. Solamente el 13 % de las personas sin hogar que ha sufrido un delito de odio por Aporofobia, denuncia los hechos delictivos.

En el inicio del libro “Cien años de soledad” escrito por el premio Nobel (1982) Gabriel García Márquez, se describía que el mundo era tan reciente que algunas cosas no tenían nombre, pero con las cosas tangibles era fácil resolver el problema de nominación pues se señalaba con el dedo, pero aquellas cosas que son intangibles no se podía señalar con el dedo (ej. El amor, el odio, la compasión, hostilidad, etc..) y así se comenzó a ponerle el nombre a aquellas cosas intangibles y luego para mayor facilidad también se le puso el nombre a las cosas tangibles.

 

Pero además de que las palabras han servido para darle una denominación a todas las cosas, han servido principalmente para su comprensión y profundidad, pero principalmente para poder denominar con palabras aquello que produce placer o dolor, a nosotros y a los demás. Y justamente

 

 

3 www.interior.gob.es. «Estadísticas Delitos de Odio». 4 Observato