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REFORMA CONSTITUCIONAL DE 1994
15.04.2015

LA PORTA: “Comenzar a vivir el sueño de una ciudad en democracia”

Debates a 20 años: LA CONSTITUYENTE DE 1994 Y LA AUTONOMÍA PORTEÑA | El convencional Norberto La Porta –socialista, porteño, ya fallecido– calificó en 1994 al encuentro constituyente como un momento especial de la historia y que, más allá de las discrepancias entre las diferentes corrientes participantes, la decisión de aprobar la autonomía para la Ciudad de Buenos Aires “permite comenzar a vivir el sueño de una ciudad en democracia, distinta de la que hemos vivido hasta hora, en donde tres millones de almas no teníamos ni siquiera el derecho de elegir a nuestro propio intendente.”
El discurso completo de Norberto La Porta durante la sesión del 22 de agosto de 1994, fue el siguiente:
“Señor presidente: confieso que asistimos a esta última sesión con el profundo honor de representar a una corriente de opinión como la socialista y con una suma de sentimientos contradictorios. No podemos ocultar que hemos sido críticos del Pacto de Olivos. Hemos señalado ante propios y extraños que considerábamos que éste formaba parte de un estilo de hacer política que no compartimos, mucho menos en los umbrales del siglo XXI. Pero debo decirle que al mismo tiempo nos sentimos motivados por haber vivido una experiencia positiva para el futuro del país, que es la otra cara de la medalla.
Llegamos a esta Asamblea con la convicción adulta de saber que de ella no siempre se saca todo lo que se quiere. Quedan jirones de las ideas. Pero en definitiva la conclusión es siempre la experiencia totalizadora de todos los espíritus trabajando en conjunto y esforzándose pensando en el futuro. Con esa convicción llegamos y ahora nos retiramos de ella con la tranquilidad de haber hecho el esfuerzo y haber encontrado en esa Asamblea a mujeres y hombres que por encima de discrepancias políticas han demostrado calidad, humanidad, fe en el futuro, ganas de trabajar y ojalá que ésta sea una de las cosas que aunque no se inscriban en el texto constitucional queden en el espíritu de la Constitución para que ella se cumpla y para que lo que aquí se ha hecho no sea simplemente la letra muerta de la ley.
Somos concientes de que la Constitución cobra fuerza y vigencia cuando existe voluntad para cumplirla. Por eso, creemos que estamos en un momento especial de la historia argentina. No es un momento más de la larga serie de crisis irresueltas que hemos soportado los argentinos. Es un momento bisagra de la historia argentina. Hoy se cierra una etapa y comienza otra.
Algunas cosas que hemos logrado incluir en esta reforma quedan como saldo a favor de la sociedad argentina. En el caso particular del porteño que habla, digo que junto con mis compañeros y muchos amigos de esta Convención me voy con la satisfacción de volver a mi ciudad con una autonomía que quizás no sea la que esperábamos pero que sin embargo nos permite comenzar a vivir el sueño de una ciudad en democracia, distinta de la que hemos vivido hasta hora, en donde tres millones de almas no teníamos ni siquiera el derecho de elegir a nuestro propio intendente.
Son muchas las cosas que consideramos positivas. Invocamos a la voluntad de los hombres y mujeres de este país para que con ellas no ocurra lo mismo que sucedió con el artículo 14 bis de la Constitución.
Queremos mirar para el futuro. Dejamos la retrospectiva para los hombres que escriben la historia. No queremos seguir ocupándonos de las intencionalidades del Pacto. Queremos pensar con sensatez en el futuro. Pensamos en la necesidad de hacer un esfuerzo para cambiar la política, que es tan importante como muchas de las cláusulas incorporadas en el texto constitucional.
Hay que recuperar la ética para la política. No hay una ética para los peronistas, para los radicales o para los socialistas. Hay una sola ética para la política. 
Debemos recuperar su dignidad, a efectos de hacer que los hombres que estamos en política resultemos confiables para los ciudadanos que nos rodean en nuestros lugares de trabajo y ámbitos de vida. Hay que respetar la dignidad del pueblo, llevándola a la acción política. Es necesario que apuntemos todos hacia la consolidación de una serie de temas que deben ser comunes. No creemos en el final de la historia o en el final de las ideologías. Pero sí consideramos que hay lugares comunes que debemos compartir: la dignidad, la ética, el amor por la soberanía, todos valores indispensables para aquellos que nos sumamos a esta práctica enaltecedora que embellece nuestra vida.
Por último, quiero decir que el patriotismo nos viene de nuestros mayores. Juan B. Justo decía que mientras no hubiera una sola bandera que cobijara a todos los hombres en el mundo, él quería morir abrazado por la bandera celeste y blanca. Pensando en nuestro maestro, decimos que hay que trabajar con la visión de las necesidades de las mujeres y hombres de trabajo. Como decía él: sinceros aun en el error; hasta en la rebelión santos. Estaremos dándole a la posteridad el mensaje de futuro que esta Asamblea debe dar por encima de la letra fría de la ley. Tengamos voluntad para cumplir la Constitución, la misma que antes otros no cumplieron. Enseñemos a nuestros hijos que en el cumplimiento de la Constitución estarán solidificando, concretando y afianzando la columna vertebral de esta joven democracia. (Aplausos)”●