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Revista digital
Feria del Libro 2015
02.06.2015

PRESENTACION DE PENSAR JUSBAIRES Nº 3

Juan Pablo Cafiero y Alejandra Petrella con Alicia Pierini en la presentación del Nº 3 de Pensar JusBaires en la Feria del Libro.

La Directora de Pensar JusBaires, el ex convencional constituyente Juan P.Cafiero y la Consejera de la Magistratura Alejandra Petrella combinaron autonomía, derechos humanos y los desafíos pendientes al presentar en tercer número de la revista en la Feria del Libro  2015.

 

Dr. JUAN PABLO CAFIERO

“Voy a contarles muy brevemente como sucedió la incorporación de este artículo 75. Veníamos de una doctrina que ya había destacado que si un estado se compromete en un tratado internacional, después no puede excusarse basado en un derecho interno para no cumplir los compromisos internacionales.

Así había fallado la Corte Suprema en “Ekmekdjian c/Sofovich”, que fue un recurso presentado contra el productor televisivo por haber admitido unas referencias religiosas de un entrevistado. Ekmekdjian litigó contra esta situación alegando el derecho a réplica y consiguió sentencia favorable en la cual la Corte hizo prevalecer la doctrina internacional por sobre el derecho interno.

También venía tomando cuerpo una demanda de los tribunales internacionales para que todos los estados miembros adecuaran sus normas internas a este marco de compromiso con los derechos humanos.

En 1983 comenzaba el estado de derecho. Pero el estado de derecho fue también la una puerta de entrada de algo mucho más grande: las pautas de los derechos humanos que había que plasmar en lo real.

Yo pertenecía al Frente Grande, que fue un bloque opositor al Núcleo de Coincidencias Básicas, conocido como el Pacto de Olivos. Esa tercera fuerza que estaba representada en la convención constituyente de 1994 recibió la tarea de presidir la Comisión de Tratados para estudiar las propuestas que venían a la Comisión de los constituyentes, y también de particulares.  Dentro de nuestra propia fuerza política no había homogeneidad en ese momento en cuanto a si se debía participar o no de esta convención.

Se debatía si nuestra presencia legitimaba el Pacto de Olivos en lo que era el Núcleo de Coincidencias Básicas.  Incluso tuvimos diferencias sobre el proceso dentro de la convención. Cuando Jaime de Nevares renuncia a su rol de convencional y dice “esto es un atentado a la república” y se retira, quedamos todos muy desacomodados por la autoridad moral que significaba Jaime De Nevares, un hombre que había estado siempre al frente de las luchas obreras.

Estuve todo ese fin de semana compartiendo con Don Jaime su pensamiento y en un momento casi a punto de irme con él, porque me había convencido de que era mejor abandonar la convención. De Nevares era un hombre con una cabeza y un testimonio moral tan grande en la Argentina que prácticamente me comió el coco a mí. Yo estaba medio convencido de que no había que legitimar la Convención, pero estábamos en la Comisión de tratados y teníamos posibilidades de trabajar, y aportar. Era mucho más lo que había en la balanza para hacer, que  respecto del pacto en sí.

Así decidimos seguir adelante con la crítica al pacto político, pero no defraudar a nuestros votantes. Al mismo tiempo pensamos que podríamos trabajar sobre otros aspectos donde era factible hallar un ámbito de coincidencias: la creación de la Defensoría del Pueblo, la creación del amparo, la constitucionalización de muchos derechos sociales y políticos. Ahí surgió la idea de empezar a conversar con el radicalismo y con el justicialismo sobre estos temas cuya incorporación se logró en la forma que es conocida por todos.

En mi bloque también estaba Zaffaroni. Lo llameé por teléfono a Bidart Campos para que me asistiera en el pensamiento de este punto. Nos parecía demasiado amplia la Comisión de tratados, tan genérica, y empezamos el tema de la enumeración de tratados. Se nos hizo una larguísima lista de tratados, incluso algunos que ni los conocíamos.

Algunas críticas hubo a esa larga lista. Yo le hablé al Dr. Alfonsín y me dijo: “está muy bien pensado pero así no lo voy a poder hacer prosperar, hagamos una lista acotada de aquellos instrumentos que son los más sustantivos y evitemos algunas reiteraciones”. Y él puso un equipo a trabajar, nosotros pusimos el nuestro a trabajar y el justicialismo también puso el suyo.

Yo conversaba básicamente con el constituyente Rodolfo Barra y la constituyente Elisa Carrió que tenía una alta participación en esto, con Alicia Oliveira, Zaffaroni, Pedro Kesselman, Ramón Torres Molina, entre otros. Muchísimos constituyentes después se fueron sumando, provenientes de otras corrientes: el Movimiento Popular Neuquino, el Partido Liberal de Corrientes. Y así fuimos uno por uno sumando un gran consenso para modificar el viejo artículo 67 constitucional sobre las facultades del Congreso y allí abrir este ingreso de los tratados al texto constitucional, incluyendo la Declaración Universal, que no es un tratado, y le dimos otro status jurídico.

La cuestión es que se formó un gran consenso. También llegaban peticiones de incorporar más textos internacionales pero no podíamos incorporar todo, porque iba a disparar un debate en la Convención Constituyente y había riesgo de fractura en su interior.

Había un montón de otros aspectos y perfiles dentro de la Convención. Sin embargo se había generado un clima de transversalidad política, por imperio de la convicción, de la militancia y la mística que genera la lucha por los derechos humanos y también por la presencia de los organismos que se hicieron presentes en esa oportunidad: las Madres, y Abuelas de Plaza de Mayo, el CELS, la APDH, que tuvieron presencia en la constituyente para que no se perdiera este hilo.

Decía que además de los tratados, que están enumerados y que forman este hilo, después se incorporaron más temas.

Cuando se vio que la Comisión de Tratados estaba abierta a la recepción de nuevas temáticas vinculadas con los derechos, se incorporaron las acciones positivas, y hasta el día de hoy se siguen legislando, como por ejemplo la Asignación Universal por Hijo que incluye en su fundamentación a este artículo 75.

De a poco se fue consolidando un derecho al progreso. El sujeto principal no es el Estado que firma el tratado, sino la persona, es como la cláusula pro homine, es decir, buscar siempre favorecer a la persona por encima o más allá del poder que tiene el Estado. El Estado igual está presente en la vida de todos nosotros, sea por acción u omisión. 

Tan abierta se había hecho la Comisión de Tratados que un día me llamó Eduardo Menem -que era uno de los presidentes de la convención-  y me dijo: Cafiero, la idea que yo tengo es, o he pensado, que sería importante que nosotros introduzcamos el tema Malvinas dentro de la nueva Constitución…”.

No estaba en ningún lado el tema Malvinas, a nadie se le había  ocurrido. Eduardo Menem fue el que impulsa la idea de que haya una cláusula de carácter irrenunciable en el reclamo de la soberanía de las Islas Malvinas, y la renuncia a cualquier acción bélica para reconquistar nuestros derechos. Así fue presentada por la Comisión de Tratados y así la cláusula de Malvinas fue votada por unanimidad. No hubo en este tema una derecha hostil, como sí pasó con los derechos humanos.

Recuerdo que recibimos una visita de ADEPA preocupada porque se iba a constitucionalizar el derecho a réplica y eso los dejaba inermes al planteo que ellos siempre habían realizado.

Pero los beneficiados de todo esto fueron y son: la sociedad, los chicos, las mujeres. Nos pusimos a la vanguardia del mundo en un tema que no era solamente normativo, sino que muchas de estas acciones después se llevaron a la práctica. 

La sociedad tendrá que darse todavía más debates. Así como los derechos universales del hombre se basaron en la Revolución Francesa con los principios de libertad y fraternidad, durante todo estos últimos tiempos nosotros hemos peleado por la igualdad. El mundo pelea por la igualdad, además de la libertad,  pero creo que aún nos falta imaginar las directrices para un sociedad fraternal. Todavía nos falta cumplir con este objetivo, con este deseo de una Argentina fraterna”.

 

También la revista Pensar JusBaires en el tema de los derechos humanos refleja todas las líneas de pensamiento y  las hipótesis en las que ha venido trabajando este Poder Judicial de la ciudad. Porque si hay un tema que caracteriza al Poder Judicial de la ciudad es como ha tratado el tema de los derechos fundamentales desde su creación hasta ahora.

Hay fallos emblemáticos de la justicia de la ciudad, que incluso han llegado a la Corte Suprema. Y en este marco también hay una deuda pendiente, que tiene que ver con lo que nos contó el Dr. Cafiero sobre la cuestión de los tratados internacionales. Cuando con el artículo 75 incluso 22 se internalizan los tratados internacionales no se los ingresa sólo como derecho interno, sino con jerarquía supra legal, pero no se tomó real conciencia del impacto que eso iba a tener sobre todo en el derecho.

Todavía hoy estamos en discusión con respecto a tal jerarquía constitucional y así están declarados  Abordamos el desafío de hacerlos operativos a esos derechos fundamentales. En esto me parece que la revista Pensar JusBaires debiera continuar trabajando en ello, y seguir recabando opiniones.

Tenemos muchos temas a tratar. Nos interpela la internalización de los tratados internacionales. A  20 años de la reforma constitucional ya hay que empezar a hablar de los derechos en concreto, algo que me parece todavía es deuda pendiente.

Como decía el Dr. Cafiero creo que se pueden pensar muchas más cosas, cosas distintas, mejores quizás. Y ahí está el desafío de todos los que trabajamos en el sistema jurídico, o lo compartimos. Incluyendo a Pensar JusBaires.